¿Cuántas veces has entrado en la web de una empresa, has visto el logo, un par de frases sobre "quiénes somos" y un formulario de contacto, y has salido sin saber realmente si esa empresa podía resolver tu problema? Eso es exactamente lo que ocurre en muchas webs corporativas con cuatro o cinco páginas: inicio, servicios, nosotros y contacto. Cumplen su función de tarjeta de presentación, pero no hacen mucho más.
El problema no es tener pocas páginas por sí mismo. El problema es lo que esas pocas páginas no pueden ofrecer: pruebas de que la empresa entiende el problema del cliente, contenido que responda dudas antes de la primera llamada y motivos claros para elegir a esa empresa y no a la de al lado.
¿Cuántas veces ha entrado un cliente potencial en tu web, ha mirado el inicio, los servicios y el "sobre nosotros", y se ha ido sin ninguna razón concreta para confiar en ti? Eso es lo que ocurre con una web vacía: no dice nada falso, simplemente no dice lo suficiente. Cuenta qué haces, pero no demuestra que sabes hacerlo mejor que otros.