Si gestionas marketing en una pyme, seguramente conoces esta sensación: empiezas con la web, luego añades Instagram, después LinkedIn, más tarde email... y en algún momento te das cuenta de que cada canal nuevo ha traído consigo un proveedor nuevo, una factura nueva y un mensaje que no siempre encaja con los demás. El problema no es tener varios canales. El problema es tratarlos como proyectos independientes.
¿Cuántas reuniones necesitas al mes para que tu agencia de SEO, tu community manager y tu diseñador de marca vayan en la misma dirección? Si la respuesta es "demasiadas", no eres la única empresa que lo vive así. Muchas pymes acaban con tres proveedores distintos, tres facturas separadas y tres visiones del negocio que no siempre coinciden. La pregunta de fondo no es cuál de los tres servicios es mejor, sino si tiene sentido seguir tratándolos como piezas sueltas o si conviene que funcionen como un único sistema.